Volvió el gran jefe de la tribu del Manzanares. La más poderosa de la Liga. La tribu de los indios cholistas, los vigentes campeones. Volvió el gran jefe de todos los atléticos. El líder supremo. El guerrero legendario, el héroe, el ídolo, el mito... El espíritu rojiblanco. Volvió a lo grande. Porque los grandes siempre vuelven así. Y tú no eres grande Cholo. Tú eres enorme. Gigantesco. Colosal. El ambiente era el más propicio y esperado. El de las grandes ocasiones. El de los tambores de guerra. El que hace presagiar una gran batalla. Con un mosaico espectacular en la grada y las pinturas de guerra en los rostros de los aficionados. Todos prestos y dispuestos para alentar durante la contienda y empujar al equipo hasta el triunfo final. Una vez más volviste a hacerlo gran jefe Simeone. Volviste a inspirar a tus guerreros para que no bajaran la guardia ni un segundo. Para que sacaran toda su fuerza y su garra y no cometieran errores ya desterrados. Siempre en primera línea. Al pie del cañón. Dirigiendo con tu incomparable destreza a tus huestes rojiblancas hasta la victoria final. Aniquilando en la pradera verde a tu adversario hasta humillarlo28 de septiembre de 2014
El gran jefe ha vuelto
Volvió el gran jefe de la tribu del Manzanares. La más poderosa de la Liga. La tribu de los indios cholistas, los vigentes campeones. Volvió el gran jefe de todos los atléticos. El líder supremo. El guerrero legendario, el héroe, el ídolo, el mito... El espíritu rojiblanco. Volvió a lo grande. Porque los grandes siempre vuelven así. Y tú no eres grande Cholo. Tú eres enorme. Gigantesco. Colosal. El ambiente era el más propicio y esperado. El de las grandes ocasiones. El de los tambores de guerra. El que hace presagiar una gran batalla. Con un mosaico espectacular en la grada y las pinturas de guerra en los rostros de los aficionados. Todos prestos y dispuestos para alentar durante la contienda y empujar al equipo hasta el triunfo final. Una vez más volviste a hacerlo gran jefe Simeone. Volviste a inspirar a tus guerreros para que no bajaran la guardia ni un segundo. Para que sacaran toda su fuerza y su garra y no cometieran errores ya desterrados. Siempre en primera línea. Al pie del cañón. Dirigiendo con tu incomparable destreza a tus huestes rojiblancas hasta la victoria final. Aniquilando en la pradera verde a tu adversario hasta humillarlo
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